Se vincula al expresidente boliviano Evo Morales con organizaciones de narcotráfico, específicamente con el Comando Vermelho, que opera en Paraguay y tiene presencia en Bolivia. Se sugiere que estas conexiones podrían estar detrás de la desestabilización del país.
La detención de Marcet, segundo del Comando Vermelho, en Bolivia, y la relación de Morales con estas organizaciones, son motivo de preocupación para la seguridad regional, especialmente para Argentina. Se menciona que Morales habría justificado la lucha contra el "imperialismo americano" a través del narcotráfico.
Se cuestiona la legitimidad de las protestas y bloqueos, señalando que muchos participantes estarían siendo obligados o pagados para asistir. Se habla de un pago de 300 a 500 bolivianos por día, lo que representa una suma significativa para quienes tienen ingresos irregulares.