Ucrania lanza un ataque masivo con más de 500 drones contra Rusia, dirigido principalmente a Moscú, en represalia por bombardeos rusos. El ataque, uno de los más significativos desde la invasión, causó al menos tres muertes y 12 heridos en la capital rusa.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, justificó el ataque como una presión para que Rusia ponga fin a la guerra. Rusia respondió lanzando 287 drones contra Ucrania, de los cuales 8 fueron neutralizados.
El ataque tuvo un éxito militar relativo al golpear una refinería importante, pero no centros de mando. Sin embargo, el impacto psicológico en la población rusa es significativo, con redes sociales inundadas de imágenes y videos de los drones sobre Moscú.
Los medios rusos enfatizaron la defensa antiaérea, minimizando las bajas civiles y evitando generar pánico. Ucrania, por su parte, evita usar misiles balísticos contra zonas pobladas, a diferencia de Rusia, para no provocar una masacre que afecte el apoyo internacional.