Ucrania lanzó un masivo ataque con más de 500 drones contra territorio ruso, alcanzando objetivos en la región de Moscú, a más de 500 kilómetros de la frontera. Rusia reportó tres muertos y la intercepción de la mayoría de los drones, aunque algunos impactaron en una refinería y zonas urbanas cercanas a la capital.
El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, reivindicó el ataque, demostrando la capacidad de Ucrania para golpear objetivos en Rusia. Este evento subraya la creciente capacidad ucraniana, impulsada por la tecnología de drones de bajo costo, para contrarrestar la superioridad militar rusa.
Se especula que el temor a este tipo de ataques pudo haber influido en la decisión de Putin de limitar el despliegue de vehículos blindados y misiles de largo alcance durante el desfile del Día de la Victoria en la Plaza Roja.