El gobierno argentino atraviesa una profunda parálisis interna, con una interna ministerial que dificulta la gestión. Se espera que esta situación continúe afectando las decisiones y la dinámica del poder.
Ante las filtraciones de información de las últimas reuniones de gabinete, se evalúa un cambio en la convocatoria, limitándola exclusivamente a los ministros para evitar futuras indiscreciones.
Se menciona la figura de Patricia Bullrich en el contexto de estas tensiones internas.