Se proyecta una desaceleración en la inflación de mayo, con estimaciones que rondan entre el 2,1% y 2,5%. Esta tendencia a la baja se debe, en parte, a la moderación en el aumento de tarifas de servicios públicos y a la estabilidad en los precios de los alimentos.
El gobierno ha optado por aplanar los aumentos de tarifas de trenes, reduciendo el incremento previsto del 90% al 60%. Además, se postergó el ajuste en la tarifa del gas hasta noviembre y se aplicaron topes a otros servicios, como el agua, buscando aliviar el impacto en el bolsillo de los consumidores.
A pesar de la desaceleración, la inflación interanual sigue siendo elevada, y se espera que los precios de alimentos y servicios continúen siendo los componentes más pesados del Índice de Precios al Consumidor (IPC). La reducción de subsidios se está llevando a cabo de manera gradual para mitigar el impacto económico.