El analista Jorge Castro describió la situación en Bolivia como un agudo y acelerado proceso de disolución política, manifestado en la impotencia del gobierno de Rodrigo Paz Pereira para hacer cumplir su mandato constitucional, a pesar de haber sido elegido hace seis meses.
El intento de abrir un canal humanitario en las zonas de mayor bloqueo fracasó, evidenciando la falta de instrumentos de poder del gobierno y generando un estallido de anarquía que abarca reivindicaciones de la central obrera, campesinos y movimientos separatistas en Santa Cruz de la Sierra. La crisis actual solo puede equipararse en gravedad a la disolución de poder y anarquía de la etapa final del gobierno de Hernán Siles Suazo (1983-1985).