La situación en Bolivia es crítica, con bloqueos que cumplen 14 días y un creciente desabastecimiento en ciudades como La Paz. El gobierno de Rodrigo Paz denuncia incidencia extranjera y desestabilización, mientras sectores ligados a Evo Morales aprovechan para generar caos.
Analistas señalan que el gobierno de Paz, que asumió en noviembre tras años del MAS en el poder, no tuvo una luna de miel y debió haber fortalecido alianzas. La lucha interna entre facciones del MAS y la debilidad institucional, heredada de la gestión de Luis Arce, agravan la crisis.
El gobierno argentino, si bien felicitó a Paz en su momento, aún no emitió una postura formal sobre el conflicto. Estados Unidos, por su parte, habló de un contexto de desestabilización, mientras América Latina observa con atención, esperando que Bolivia supere esta crisis que recuerda a las manifestaciones de 2019.