Se informa sobre la grave crisis social y política en Bolivia, con protestas masivas lideradas por Evo Morales que buscan desestabilizar al gobierno actual y exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Las protestas, iniciadas por el aumento y la mala calidad de los combustibles, se extienden a otros reclamos, evidenciando un descontento generalizado. Evo Morales, desde su bastión en el Chapare, presiona para frenar las causas judiciales en su contra y agita el fantasma de su regreso al poder.
El especialista Daniel Adler califica la situación como el principio de un golpe de estado, describiendo a Evo Morales como el "chapo Guzmán boliviano" y acusándolo de haber convertido a Bolivia en un "narcoestado" con alianzas criminales e internacionales, incluyendo a Irán y Rusia.
Se analiza el pasado de Morales, su política de nacionalización de hidrocarburos y la posterior caída económica del país, así como su discurso contra Estados Unidos, al que acusa de querer invadir Bolivia para apoderarse de sus recursos naturales, como el litio.