Se critica duramente el uso del término "mogólico" por Santiago Caputo para descalificar a opositores, calificándolo de "aberración moral" y un grave error político.
Se resalta la contradicción de usar tal insulto en un gobierno que, paradójicamente, muestra obsesión con la discapacidad y ha recortado fondos en esa área.
Se cuestiona la capacidad de Caputo como estratega de comunicación, sugiriendo que debería aprender a insultar de manera más "digna", citando el "Arte de injuriar" de Borges.