El gobierno de Lula en Brasil ha lanzado un ambicioso plan contra el crimen organizado y las principales facciones del narcotráfico, como el Primer Comando de la Capital y el Comando Rojo, a pocos meses de las elecciones presidenciales de octubre. La seguridad ciudadana es una preocupación clave para el 27% de los brasileños.
El programa se enfoca en cuatro ejes: seguir el dinero y combatir el lavado, fortalecer la lucha contra el tráfico de armas (provenientes de EE.UU.), mejorar la seguridad en las cárceles para evitar que los capos dirijan sus negocios desde allí, e investigar homicidios.
Este plan fue anunciado durante la visita de Lula a Washington, donde propuso colaboración policial a Donald Trump. Brasil busca evitar que las facciones sean declaradas organizaciones terroristas por EE.UU., lo que podría derivar en intervenciones extranjeras en su territorio.