Bolivia atraviesa una profunda crisis política y social, con crecientes protestas y movilizaciones que incluyen cortes de acceso a La Paz.
Organizaciones de mineros y la Central Obrera Boliviana, independientes y combativas, se oponen a Evo Morales. La crisis se agrava por la disminución de la producción de gas y la menor demanda de gas boliviano por parte de Brasil y Argentina (debido a Vaca Muerta).
Los planes de ajuste implementados por el gobierno boliviano han generado una fuerte respuesta social.