El gobierno de Bolivia, bajo el mando del presidente Rodrigo Paz, desplegó militares y policías para desactivar piquetes y contener las protestas sociales que llevan 11 días. Se reportaron enfrentamientos entre manifestantes y la policía, resultando en más de 50 detenidos.
Estados Unidos denunció una maniobra de desestabilización en el país. Las protestas, impulsadas por partidarios de Evo Morales, han afectado puntos neurálgicos y rutas en gran parte del territorio boliviano.