La conflictividad social en Bolivia escala a niveles preocupantes. Las protestas, iniciadas por reclamos salariales y el deterioro de las condiciones de vida, se mezclan con agendas políticas ligadas al MAS y a Evo Morales, quien enfrenta complicaciones judiciales.
El gobierno de Rodrigo Paz, que asumió hace pocos meses tras años de dominio del MAS, enfrenta estas tensiones. Se reportan actos vandálicos, órdenes de aprehensión contra dirigentes y la infiltración de grupos armados en las manifestaciones.
Estados Unidos ha expresado su respaldo al gobierno boliviano, manifestando preocupación por los pedidos de renuncia del presidente Paz. La situación recuerda a la conflictividad de 2019, que derivó en la salida de Evo Morales.