La situación en Bolivia se agrava con bloqueos y protestas que afectan la economía y la estabilidad política del país.
El gobierno de Luis Arce enfrenta una fuerte presión social y política, con acusaciones de desestabilización y un intento de golpe de Estado.
Evo Morales es señalado como figura clave en la oposición y enfrenta requerimientos judiciales.
Se reportan enfrentamientos y el uso de dinamita en las protestas, generando un clima de tensión e incertidumbre.
El presidente Arce ha convocado al ejército para apoyar a la policía, mientras se espera un posible llamado al diálogo para evitar una escalada de la crisis.