Se hizo un llamado a la oración y a la invocación de Dios en momentos de dificultad, citando la promesa de liberación y honra.
Se instó a los creyentes a presentar sus peticiones a Dios, recordando la promesa de bendición del agua y la eliminación de enfermedades.
Se realizó una oración de fe, paralizando en el nombre de Jesús toda acción del enemigo y exigiendo la partida de espíritus de dolencia y enfermedad, confiando en el poder del Espíritu Santo.