Se inicia una profunda oración pidiendo perdón, salvación y transformación a Dios, reconociendo los errores cometidos y el deseo de volver a Él. Se invoca el poder sanador y liberador del "bálsamo de Galahad" y la palabra del Señor.
Se ordena la salida de todo mal, espíritu de enfermedad y acción maligna, atando y paralizando su poder. Se exhorta a la expulsión de la tristeza, melancolía, desánimo, depresión, ansiedad, malestar, dolores físicos y enfermedades como cáncer, hernias, y dolencias articulares.
Se invoca la autoridad del nombre de Jesús para deshacer obras de brujería o magia oculta, y se ordena la salida de espíritus malignos, miedos, ansiedad y perturbaciones. Se pide la sanación de enfermedades psíquicas, emocionales y degenerativas como Alzheimer y demencia.