Facundo Manes habla sobre la esperanza en el periodismo y la justicia para resolver casos de injusticia, como el de su madre, Nora.
Insta a las personas que sufren injusticias a no perder el anclaje en la persona que originó el sufrimiento, manteniendo el foco en el ser querido perdido y continuando la lucha por justicia.
Manes cree en la justicia divina y terrenal, y enfatiza la importancia de impulsar cambios en la sociedad y no dejarse avasallar por el sistema.
Atribuye su "serena inteligencia" al amor de su madre, Nora, cuya fortaleza marcó a quienes la conocieron.
Al reflexionar sobre su juventud, se arrepiente de no haber estado más presente para su madre en vida y aconseja cuidarla más, y a los demás, a desconfiar más de la gente.