Facundo Manes reflexiona sobre el sufrimiento y la resiliencia, comparando su propia experiencia con la de otras personas que atraviesan situaciones difíciles.
Aunque reconoce que su caso es público, considera que todas las personas, a su manera, encuentran herramientas para seguir adelante tras una tragedia.
Manes menciona la frase de su madre sobre que "no hay peor cosa que perder un hijo" y la relativiza al compararla con el sufrimiento de su abuela, quien hasta el último día pidió justicia.
Explica que conecta con su madre en el campo de su abuela en las sierras de Córdoba, un lugar que a ella le gustaba por su cercanía con la naturaleza y los caballos.
Manes expresa lástima hacia los fiscales que no le guardan rencor, pero lamenta la actuación de los periodistas que difundieron información errónea sobre su madre, a quienes les desea esperanza de cambio.