En Estocolmo, una compañía llamada Andon Labs ha lanzado un experimento: un café gestionado completamente por una inteligencia artificial llamada Mona.
Mona se encarga de todas las tareas gerenciales, incluyendo la contratación de personal, el alquiler del local, la compra de suministros y la coordinación general. Los clientes pueden interactuar con Mona a través de un teléfono dentro del local.
El experimento ha demostrado ser un desafío financiero, con un presupuesto inicial de $21.000 dólares y solo $5.000 restantes tras las ventas. Mona ha tomado decisiones como la compra de pan en exceso o en defecto, afectando la oferta del café. Se plantea la cuestión de la responsabilidad legal en caso de errores o incidentes.