Se presenta un experimento innovador en Estocolmo donde una inteligencia artificial llamada Mona, desarrollada por la compañía Andon Labs, cumple el rol de gerente de un café.
Mona se encarga de tareas como la contratación de personal, la gestión de alquileres, la compra de suministros y la coordinación general del local. Los baristas, aunque inicialmente preocupados, consideran que sus puestos no están en riesgo, sino más bien los de la gerencia.
El presupuesto inicial de la IA fue de 21.000 dólares, del cual solo quedan 5.000. A pesar de ello, ha generado ingresos por ventas de café superiores a los 5.700 dólares desde abril. Sin embargo, ha tomado decisiones cuestionables, como comprar pan en exceso en algunas ocasiones, lo que llevó a desperdicio y a tener que retirar el pan de la oferta en otras.
La IA también gestiona el pago de salarios a los empleados y la contratación de servicios como internet. Se plantea la interrogante sobre la responsabilidad legal en caso de que ocurran incidentes, como una indigestión, en el establecimiento gestionado por una inteligencia artificial.