Facundo Manes relata los años de dura persecución judicial, incluyendo la indignación y el llanto al tener que presentarse diariamente ante la justicia.
Describe cómo le impidieron salir del país para perfeccionarse profesionalmente, acusándolo de querer escapar. Esta situación, que duró cinco años y medio, lo llevó a preguntarse por qué tanto odio hacia él y su familia.
Manes expresa el horror de que, además de la mala investigación del crimen de su madre, se ensañaran con él, sintiendo que era "horrendo".