La economía global, históricamente interdependiente, se está desmantelando debido a shocks como la pandemia, la crisis energética tras la invasión rusa a Ucrania, y la guerra arancelaria de Trump. La globalización parece estar transformándose, no desapareciendo.
A pesar de las apariencias, el comercio mundial se mantiene en torno al 60% del Producto Bruto Mundial. El término "fragmentación geoeconómica" describe cómo el comercio y la inversión ahora siguen líneas políticas más que económicas, priorizando la seguridad sobre la eficiencia. Un informe de DHL y la Universidad de Nueva York confirma esta tendencia, señalando un desacoplamiento entre Estados Unidos y China, y la Unión Europea y Rusia.
Las rutas comerciales cambian, volviéndose más peligrosas y sujetas a aranceles y proteccionismo. Países como Indonesia proponen impuestos en estrechos clave, y Estados Unidos ha tomado medidas contra empresas portuarias de Hong Kong. La economista Alicia García Herrero (FMI, Natixis) sostiene que el mundo globalizado ha cambiado radicalmente, con rutas más peligrosas y aranceles que impulsan a algunos países a producir todo internamente.