Estados Unidos y Japón han estrechado relaciones, abordando las fluctuaciones del tipo de cambio. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Besant, se reunió en Tokio con la primera ministra japonesa, Sanae Takahichi, para discutir estrategias de intervención y apuntalar la moneda japonesa.
El Banco Central de Japón ha estado comprando yenes para fortalecer su moneda, que ha experimentado fuertes depreciaciones, elevando los costos de las importaciones. Ambos países coinciden en que la volatilidad excesiva es indeseable y se comprometen a mantener una comunicación fluida.