Informes de inteligencia sugieren que Cuba ha adquirido 300 drones de ataque y evalúa su uso contra instalaciones estadounidenses en caso de aumento de tensión. Entre los objetivos se mencionan la base de Guantánamo y embarcaciones.
Estas revelaciones surgen tras la visita del jefe de la CIA, John Ratcliffe, a Cuba. El régimen cubano respondió a la publicación, calificándola como una preparación de Estados Unidos para justificar una intervención militar.
Se plantea la posibilidad de que EE.UU. exija a Cuba la expulsión de asesores rusos, chinos e iraníes y la implementación de cambios políticos profundos. De lo contrario, podría argumentarse la amenaza de los drones y la investigación judicial contra Raúl Castro como pretexto para una intervención militar.