La relación entre Estados Unidos y Cuba es tensa, con Donald Trump calificando a Cuba como un "Estado fallido" y expresando su intención de realizar un "friendly takeover". EE.UU. sospecha de actividades de espionaje y drones desde Cuba, y acusa a Rusia, Irán y China de brindar apoyo al régimen cubano. Trump busca controlar el hemisferio occidental y evitar la influencia de potencias orientales cerca de su territorio.
Se mencionan las sanciones y bloqueos aplicados a Cuba, que generan una crisis energética, cortes de luz y protestas. A pesar de la retórica, Estados Unidos se muestra dispuesto a ayudar a Cuba si esta se encuentra en "deep trouble".