El gobierno nacional está desfinanciando áreas esenciales como la salud, la universidad y las escuelas técnicas, lo que genera una crisis profunda en estos sectores.
A pesar de haber votado un presupuesto, se han realizado recortes significativos en partidas destinadas a estas áreas, afectando directamente a la población.
La lógica del recorte es cuestionada, ya que se priorizan medidas de ajuste por sobre la atención de necesidades básicas, como la salud de pacientes oncológicos o la educación de calidad.