La Habana, Cuba, se encuentra en medio de protestas populares masivas y consecutivas, motivadas por prolongados apagones y la escasez de agua potable, elementos básicos que la población no tiene garantizados.
Cientos de residentes de diversos municipios han tomado las calles con cacerolazos, evidenciando la agudización de la crisis económica en la isla. El gobierno de Díaz-Canel intenta contener la situación con un fuerte despliegue policial, pero la extremidad del problema dificulta su control.
Estados Unidos observa la situación, y se espera que brinde ayuda, aunque aún no se definen los términos ni plazos.