La especialista del INTA, Ileana Paladino, detalló los beneficios agronómicos del compostaje, que no solo aporta nutrientes al suelo sino que mejora su calidad física, aumentando la porosidad y la capacidad de retención de agua.
Señaló que un compost bien estabilizado garantiza la transformación de materiales lábiles en moléculas estables, evitando que los microorganismos sigan activos y puedan afectar los nutrientes de las plantas.
Respecto a los desafíos para la implementación a gran escala, Paladino mencionó la necesidad de políticas públicas y una gestión adecuada de residuos, así como la inversión para vincular la generación de residuos con su transformación en insumos útiles, especialmente en zonas periurbanas.