Se generó un debate sobre la temperatura ideal para tomar café, surgiendo la pregunta de si debe ser caliente o frío.
Algunos argumentan que el café de especialidad no debe tomarse caliente, sino a una temperatura de 65 grados, ya que al recalentarse la leche o el café se altera el sabor. Sin embargo, para el paladar argentino, esta temperatura se percibe como tibia o fría, lo que lleva a pedir que se caliente.
Otros defienden firmemente que el café debe tomarse caliente, considerando que la idea de tomarlo frío o tibio es una moda "palermitana" y que negarse a servirlo caliente demuestra desconocimiento.