Se cuestiona la legitimidad de los "Ponchos Rojos" como representantes del "verdadero pueblo", sugiriendo que si lo fueran, deberían formar un partido político. Se indica que sus movilizaciones responden a "intereses corporativos" y a la influencia de figuras como Evo Morales.
Se establece un paralelismo con el caso de Milagro Sala en Argentina y la Tupac Amaru, donde una organización similar fue desmantelada tras generar caos y violencia. Se compara la situación con la de Jujuy, donde la gobernadora Sala fue finalmente encarcelada.