La situación en Bolivia se agrava con 24 cortes de ruta activos, principalmente en La Paz y Cochabamba. Se espera una marcha de "evistas" exigiendo la renuncia del presidente actual, elegido con 3.5 millones de votos.
Se cuestiona la legitimidad de estas movilizaciones, sugiriendo que son impulsadas por "fuerzas prácticas con mucho poder de movilización" y financiación, en lugar de una genuina "conciencia de pueblo". Se menciona que estas movilizaciones pagas tendrían intereses oscuros y financiadores ocultos.