En Bahía Creek, un pequeño poblado costero, la vida transcurre con una tranquilidad inusual, donde sus apenas seis habitantes permanentes disfrutan de la naturaleza y la ausencia de servicios básicos.
La comunidad, compuesta por pobladores y el matrimonio de la proveeduría, se las arregla con servicios esporádicos de recolección de basura cada 15 o 20 días, y dependen de una antena de wifi comunitaria para la conexión a internet.
Los turistas que llegan buscan la paz y el silencio, un contraste con la vida urbana, y disfrutan de los extensos 17 kilómetros de playa que ofrece la zona.