Corea del Norte aprobó una nueva constitución que sepulta oficialmente el objetivo de reunificación con el sur y declara a Corea del Sur como enemigo principal.
Kim Jong-un pasa a ser designado formalmente presidente de la Comisión de Asuntos Estatales y obtiene el mando nuclear absoluto por ley.
El texto redefine las fronteras y elimina cualquier referencia a la reunificación, marcando un giro irreversible en la geopolítica de la península según el informe de Reuters.