El doctor Suárez invita a ponerse de pie para una oración colectiva, pidiendo a Dios bendiciones específicas como sanidad en caderas, destrucción de males y empleos dignos.
Como ministro del evangelio, ordena en nombre de Jesucristo que el mal salga de las personas, exhortando a orar con fe verdadera cerrando los ojos para concentrarse en Dios.
Los televidentes repiten en el nombre de Jesús para echar fuera el mal. La oración enfatiza unidad en fe y gratitud por la enseñanza divina.