El pastor enseña que las caminatas de oración son una práctica poderosa para descargar las cargas sobre el Señor y recibir su ayuda.
Destaca que el orden es requisito indispensable para la bendición, ya que Dios no es Dios de desorden y la falta de orden trae maldición en la vida, el matrimonio y el ministerio.
Invita a restaurar el orden en el hogar y el ministerio, recordando que Dios ayuda cuando se toma la iniciativa de poner las cosas en su lugar.