Keir Starmer resiste presiones para renunciar como primer ministro del Reino Unido, ante rebelión interna en el Partido Laborista tras elecciones internas desfavorables.
En reunión de gabinete, Starmer afirmó que no renunciará y desafió a quienes busquen moción de censura, mientras diputados y ministros piden su salida por crisis económica y liderazgo débil.
La inestabilidad laborista agrava la situación de Europa y aliados OTAN en Medio Oriente.