El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, quedó en la cuerda floja tras elecciones locales en más de 130 municipios donde el Partido Laborista terminó segundo, superado por Reform UK de Nigel Farage. Los laboristas perdieron más de 1500 concejales clave para elegir presidentes comunales.
Reform UK lideró con paliza, seguido por laboristas y conservadores en tercer lugar. Más de 80 miembros del partido piden la renuncia de Starmer, considerado uno de los peores primeros ministros laboristas por fracasos constantes en imagen y resultados.
Starmer rechaza dimitir por ahora, pero la sensación es que no le queda mucho tiempo en el cargo.