Keir Starmer, primer ministro británico del Partido Laborista, resiste llamados a renunciar tras derrotas en elecciones locales que generaron crisis interna.
Más de 70 diputados laboristas piden su salida o un calendario para ella. Una ministra de vivienda renunció instando a Starmer a "hacer lo correcto" por el país, criticando falta de visión en el gobierno.
Starmer se reúne con su gabinete para recabar apoyos, mientras pérdidas locales anticipan riesgo en elecciones nacionales.