Víctor, vigilador de Alesa Seguridad Integral, relata que trabaja 12 horas por noche por un sueldo de 1.5 a 1.6 millones, pero no cobra desde hace meses pese a depositar a otros compañeros.
Denuncia persecución gremial por ser delegado: lo enviaron a un destino conflictivo en Barracas donde fue amenazado con arma en la parada de colectivo para no presentarse.
Notificó a la empresa y denunció en fiscalía, pero le exigen volver al servicio riesgoso. Contactó al dueño Carlos Gauna sin respuesta positiva.
Explica que hasta diciembre estaban en puestos tranquilos, pero tras reclamos por compañeros inició el hostigamiento, incluyendo cambio de San Martín.