El pastor enseñó que Dios restaura los años perdidos al doble, como en Job 42:10, trayendo doble unción, poder y gracia. Las cosas viejas pasan, en Cristo todo es nuevo; no vivir del pasado.
La bendición de Dios enriquece sin pesar, se nota en la persona, levanta, da gracia, abre puertas e ilumina. Dios restaura tiempo, acelerándolo para milagros.
Instó a aferrarse a Dios hasta recibir bendición, como Jacob, decretando restitución de años y nuevas fuerzas para sueños y proyectos. Amemos a Dios con todo para que Él nos levante.