El pastor Cinalli expuso que Dios promete bautizar a los creyentes en el Espíritu Santo y en fuego, según Mateo capítulo 3 verso 11. Explicó que Dios Padre es fuego consumidor, cuyo trono es de llamas, y que se manifestó en caballos y carros de fuego para proteger a su pueblo.
Detalló que Dios el Hijo, visto por el apóstol Juan en Apocalipsis 1, arde de pies a cabeza, y el Espíritu Santo desciende como llamas que no deben apagarse. El fuego ilumina rincones oscuros, guía a la verdad, apasiona el corazón con amor por Dios y las almas, y purifica separando lo precioso de lo vil.
Advirtió sobre el fuego destructor para quienes no reconocen a Dios, y enfatizó las responsabilidades cristianas: orar para ser llenos del fuego, impartirlo a otros como sacerdotes, y mantenerlo vivo en la iglesia, que existe para eso como candeleros ardientes.
Invitó a un Congreso Internacional familiar del 16 al 19 de julio en Resistencia, Chaco, con interpretación en lenguaje de señas, y cerró instando a arder con la presencia manifiesta del Señor.