El pastor predicó el Evangelio llamando a aceptar a Cristo como salvador personal para pasar de muerte a vida eterna. Explicó que el espíritu muere por pecado adánico, pero al aceptar a Cristo nace de nuevo del Espíritu, inscribiéndose en el libro de la vida.
Invitó a levantar la mano para aceptar a Jesús, madurar espiritualmente y ser instrumento de Dios antes de la eternidad, bendiciendo a los nuevos creyentes.
Pidió aplauso al Señor.