El pastor declara una atmósfera sobrenatural cargada de poder de Dios para sanar, instando a accionar el milagro mediante fe activa, declarando "hoy es mi día de milagro" pese a dudas o historia familiar.
Enseña que el poder se desata en la palabra, no solo en pensamientos; anima a probarse (sacarse anteojos, caminar sin dolor), ser osado, ya que Dios sana por amor, no por mérito, incluso con fe pequeña.
Proclama sanidades para conectados por internet, citando Jesús: "al que cree todo le es posible" y "si crees verás la gloria de Dios". Afirma que por las llagas de Cristo ya fuimos curados.
Exhorta a glorificar a Dios movilizándose, creyendo y probando el milagro ya realizado.