China puso en funcionamiento la supercomputadora cuántica Origin Wukong de 180 qubits, cuarta generación superconductora, que acepta tareas globales.
Usa qubits en superposición (0 y 1 simultáneo) versus bits normales, resolviendo problemas complejos como laberintos en paralelo, en vez de secuencial.
Sirve para simular moléculas en medicamentos, mejorar IA, ciberseguridad y logística; resuelve en minutos lo que toma miles de años a PCs convencionales.