Cuatro delincuentes, dos de ellos menores de 14 y 16 años ya detenidos, irrumpieron violentamente en la vivienda de una familia en González Catán, La Matanza, maniatándolos y robándoles pertenencias tras ingresar trepando techos embarrados y armados.
La familia, dueña de un kiosco contiguo, vivió momentos de terror alrededor de la 1:30 de la madrugada: golpearon con martillo a Hernán en la cabeza causándole una herida que necesitó dos puntos, lo ataron con cinta, exigieron dólares y oro mientras Natalia protegía a su hijo pequeño y llamaba inútilmente a la policía.
Los ladrones, posiblemente vecinos con datos previos, revisaron celulares y billeteras digitales, se llevaron ropa, zapatillas, abrigos de marca y mercadería del kiosco en bolsas, durando 20-25 minutos el robo; rompieron el televisor al ver cámaras de seguridad grabando.
Natalia y su padre Mario relatan el pánico por las armas apuntando al bebé, inexpertos que se asustaron al ver sangre y preguntaron si estaba bien la víctima, dejando dos prófugos; la familia cree que venían por un botín mayor pero solo hallaron pesos del día.