Vientos derechos de 90-120 km/h arrasaron una franja de 75 metros por 500 metros en Pinamar, arrancando árboles de 20-40 metros y techos de casas de alto nivel en zona boscosa frente a la playa. Sobrevuelo de drones mostró casas destrozadas, un vivero sin techo y daños en obras en construcción.
El fenómeno, lineal como un callejón, dejó intactas las veredas laterales pero devastó el centro, afectando casas de fin de semana y temporada donde pocos residentes estaban presentes. Una persona falleció por poda durante el temporal.
Expertos explicaron que es interacción natural océano-atmósfera, más frecuente en Argentina aunque común globalmente, ahora en zonas urbanizadas por expansión poblacional. No atribuible solo al cambio climático, pero urge mejor alerta como en EE.UU. o vecinos.