Una ciclogénesis explosiva azotó la costa atlántica bonaerense con vientos de hasta 90 km/h, olas de 7 metros y crecida del mar sin precedentes, destruyendo paradores, pasarelas y la costanera en Montehermoso y Sauce Grande.
Los daños son devastadores en dos kilómetros de costa turística: paradores de madera arrasados, muelles colapsados, tendidos eléctricos cortados por riesgo de derrumbe y accesos vallados, mientras vecinos y propietarios lamentan la pérdida de esfuerzos invertidos en temporada baja.
Periodistas recorren el lugar en vivo, mostrando estructuras endebles avanzadas sobre la playa, médanos erosionados y el mar que avanzó 50-100 metros; autoridades y privados trabajan en remoción de escombros, reciclando lo posible ante un panorama de posguerra.
Testimonios de residentes como Silvia de Bahía Blanca y Julián Simón, con 30 años en el pueblo, destacan tristeza comunitaria, necesidad de repensar infraestructura costera, retiro de tamariscos protectores y llamado al turismo para reconstruir, evitando tragedias mayores en temporada alta.