Cuatro delincuentes menores encapuchados se descuelgan del techo e irrumpen en una casa de González Catán, La Matanza, aterrorizando a un joven matrimonio y su hijo de cuatro años.
El padre resiste bloqueando la puerta con un mueble, pero lo golpean, lo maniatan y roban un plasma y electrodomésticos; la mujer y el niño se esconden en otro cuarto; disparan y usan martillo para forzar la entrada.
La banda accede por patio vulnerable; se llevan objetos materiales sin ahorros grandes; la familia pierde tranquilidad para siempre en su intimidad más preciada.
Policía llega tarde por falta de patrulleros nocturnos en la zona.