La economía alemana enfrenta presión por aranceles, altos costos de producción e incertidumbre geopolítica, cayendo del puesto 15 al 19 en competitividad mundial desde 2022.
Exportaciones estancadas en 1,5 billones de euros pese a recuperación global, perdiendo cuota en ingeniería mecánica y vehículos ante competencia asiática. Cada cinco empresas trasladó producción al extranjero por costos laborales elevados, aunque con productividad superior.
Ranking IMD de eficiencia empresarial bajó de 21 a 35 en dos años, con valor añadido industrial disminuyendo mientras crece en otros países.