400 trabajadores de la empresa de colectivos con líneas 707, 333, 407, 437 y 700 en zona norte del Gran Buenos Aires mantienen asamblea permanente desde el 20 de abril por atrasos salariales de un año y medio, cobrando en cuotas hasta el día 13 del mes. Delegado Adolfo Morales denunció que los micros están en malas condiciones por falta de repuestos y que el cambio en subsidios por boleto dejó a la firma sin fondos.
Testimonios de choferes revelan angustia extrema: uno con solo 46 pesos en cuenta hace 20 días, deudas acumuladas, miedo a desalojos y necesidad de cocinar guisos compartidos para sobrevivir. Critican que donaciones no cubren alquileres ni servicios, y que 350 mil pesos ofrecidos son "una vergüenza" ante lo adeudado.
El informe mostró gráficos de aumentos: combustible multiplicado por 8, tarifa colectiva por 15, mientras salarios apenas se duplicaron; pasajeros cayeron de 111 a 104 millones anuales pese a boletos más caros. Panel vinculó la crisis al fin de subsidios masivos, precarización con Uber y falta de soluciones gubernamentales para sostener el superávit fiscal.
Miriam Bregman analizó el caso como "saqueo" por transferencias de ingresos vía tarifas y subsidios a privados, proponiendo nacionalizar el transporte público para evitar despilfarro empresario y garantizar servicio eficiente sin lujo para usuarios.